viernes, 12 de junio de 2015

¿Has visto volar a una libélula?

He de contarte de sus movimientos, que me han llevado a contar estrellas a plena luz del día,  movimientos que me trastornan y me quitan lucidez.

Yo, una simple mortal la he visto volar como nadie, cada movimiento sutil, espontaneo, artístico como queriendo disimular su propio vuelo, distraída de lo trivial y perdida en la bruma de las montañas, de las cuales se siente dueña, un movimiento que me retarda de la prisa, un movimiento que me atrae a sus brazos, al calor abrazador que despliegue esta pasión.

Tan celosa de sí misma; solo por unos segundos me ha permitido volar con ella, tenía alas rotas y necesitaba a alguien para impulsar el vuelo, me conto que cuando nació traía el alma frágil, sacudió sus largas alas transparentes de manera alternada para controlar mejor su destino, emprendió el vuelo lejos del agua que la vio nacer, nació con ojos multifacéticos, de músico, de poeta, de escritor, de esperanza, de libertad.

Mi libélula amiga busca incansablemente una ninfa que vuela cerca, muy cerca, sabe que amor y prejuicios es lo que siembra cuando logra aunque sea palpar en sueño mojado a su ninfa encantada.
 Cuando sale del  bosque, de la bruma, de sus sombras, de la puta hierba, gana fuerza en su vuelo, es capaz de tocar el cielo,  es capaz de iluminar (me) cualquier pantano, es capaz de dar toda su vida en un solo beso, cuando logra escaparse de sí mismo me ama con la fuerza de los astros, me desea, me toma, se entrega bajo el efecto del azul del inmenso cielo, se escurre por mi pecho, y cuando despierta del sueño me entrega un sentimiento vago de soledad, para no joder mi existencia me advierte que ha necesitado inyectarse una dosis de ilusión óptica para seguir soñando, que soy irreal, un punto y aparte, otra hoja, que no hay tiempo, agendas complicadas, que no existo.

¿Has visto volar a una libélula?

He de contarte que tus movimientos me están llevando a ver la luna en el día y el  sol de noche. ¡ Hay libélula ¡ que dura droga es la soledad ¡ escápate ¡ retoma el vuelo ¡ y de vez en cuando entendé mis carencias afectivas y dame el beso esperado  ¡ te advierto que en algún momento ya no tendré defensas y caeré.

Agosto


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